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Datos Interesantes Sobre el Monumento a la Revolución Mexicana

Definitivamente uno de los edificios que se es inolvidable cuando se habla de la Ciudad de México es el Monumento a la Revolución. Icono urbano testigo de la modernización de la capital mexicana desde 1910, siendo el año en que Porfirio Díaz colocó la primera piedra.

Este monumento inicialmente estaba destinado a convertirse en un Palacio Legislativo, pero debido a que tuvo diversos infortunios en su historia truncaron su construcción, entre ellos el estallido de la propia Revolución Mexicana y el asesinato de madero.

Esta obra estuvo abandonada e inconclusa durante décadas, hasta principios del siglo XX la estructura de acero central fue reinterpretada como Monumento a la Revolución por el arquitecto Carlos Obregón Santanilla en 1934.

El proyecto original fue una de las 1´419 obras que Profirio Díaz propuso edificar ara festejar el centenario de la independencia de México en 1910. Su estilo neoclásico para el Palacio Legislativo Federal contaba con 14´700 metro cuadrados logrando que hubiera sido el más grande del mundo.

El arquitecto Émile Bérnard organizó un acto espectacular el 23 de septiembre de 1910 encabezado por el presidente para la celebración de colocación de la primera piedra. Se enterró un capsula del tiempo durante la ceremonia que contenía en su interior monedas, periódicos, fotografías y documentos. Hasta la fecha la capsula no ha sido encontrada.

A pesar de los grandes esfuerzos del arquitecto Émile para continuar con la edificación, la reasignación de recurso para combatir las guerras revolucionarias hizo que se detuviera la construcción y cayera en abandono por 20 años.

Por último, en 1936 se lanzaría una convocatoria que remataría lo que corona cada uno de los machones que sostiene la cúpula del Monumento a la Revolución. El ganador de este concurso fue el mexicano Oliverio Martínez.

Realizó cuatro grupos de escultóricos de tres figuras, tomando como modelos a un hijo del arquitecto Carlos Obregón y a los trabajadores de la construcción y mujeres que llevaban comida.

En su construcción participaron aproximadamente 3´000 obreros y para costear la construcción se creó un patronato recibiendo donaciones y vendiendo bienes del Estado.

Otro dato curioso es que en 1946 un intrépido piloto español atravesó volando en un biplano por debajo de los arcos este glorioso Monumento a la Revolución.

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Enrique Cano

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